El Libro de Familia seguirá expidiéndose en papel en los registros que no se hayan digitalizado por completo

El Libro de Familia se seguirá expidiendo en papel en aquellos registros civiles que todavía no hayan completado su total digitalización, de manera que será eliminado progresivamente conforme los registros vayan implementando la reforma, que tardará unos tres años en ejecutarse en todo el país.

Según la reforma del Registro Civil, que entró en vigor el pasado 30 de abril, el Libro de Familia en formato físico será sustituido por un registro electrónico individual que se abrirá a cada recién nacido, al que se asignará un código personal, y en el que se incluirán todos los datos que se vayan produciendo en su vida.

Fuentes del Ministerio de Justicia han querido dejar claro que el Libro de Familia se dejará de emitir en papel cuando la ley de reforma del Registro Civil esté implementada en todas las oficinas del territorio nacional, es decir, allí donde la ley de 2011 no se implemente se seguirán expidiendo libros de familia.

Madrid, la primera en arrancar con la digitalización

El Registro de Madrid será el primero que dejará de expedir el libro de familia, ya que será el primero en arrancar con la digitalización el próximo 1 de julio, mientras que Barcelona hará lo mismo a finales de octubre y primeros de noviembre.

Tras estas dos oficinas, las más grandes del país, el resto de los registros más importantes, como aquellos de capitales de provincia, irán progresivamente poniendo en marcha la digitalización a lo largo de 2022.

Podrá usarse en papel, siempre que no se requiera modificarlo

Ahora bien, el hecho de que se vaya dejando de emitir no implica que el Libro de Familia en papel se pueda seguir utilizando siempre que no se haya introducido ninguna circunstancia que lo modifique.

Como ejemplo, si en una familia no hay nacimientos, defunciones o divorcios, el Libro de Familia vigente será aquel que esté en papel.

Justicia ha señalado que anualmente se emiten unos 400.000 libros de familia en papel dado que muchos son duplicados al perderlos sus titulares.

En cuanto a la implantación definitiva de la reforma, Justicia contempla un horizonte de tres años para su total ejecución dado que la intención es ir “abriendo” los nuevos registros de manera gradual, esto es, cuando las herramientas informáticas estén disponibles y los funcionarios debidamente formados.