La DGT cambiará las etiquetas medioambientales de los coches

Primero era un simple rumor entre los corrillos del sector: la Dirección General de Tráfico (DGT) prepara nuevas etiquetas medioambientales para los distintivos de los vehículos. Tras desmentirlo, cuatro meses después y en medio de la pandemia, la información se ha confirmado en el mismo documento que regula el “Plan de Impulso a la Industria de la Automoción” revelado esta semana.

En su artículo 1.5 y bajo el título “La Dirección General de Tráfico establecerá un grupo de trabajo interministerial que deberá valorar la necesidad de una actualización de las etiquetas medioambientales, consensuada con el sector y con el resto de agentes involucrados y, en su caso, elevará una propuesta en los próximos 6 meses”. Así se fija un periodo total de un año, para poder presentar alternativa a la categorización actual hasta julio de 2021.

Según el Gobierno “el sistema de etiquetado actual (Etiquetas CERO, ECO, C, B) ha permitido una clasificación cada vez más conocida del parque de vehículos, y aportar coherencia a políticas de ámbito estatal, autonómico y local en función del potencial contaminador de los vehículos”. Pero argumentan que “la evolución tecnológica es una realidad y los nuevos vehículos que incorporan estas innovaciones deberían ser catalogados dentro de las posibilidades que ofrece el sistema de etiquetas actual, o bien añadiendo nuevas etiquetas”.

Es pronto para asegurar cómo y cuáles serán las nuevas etiquetas, pero está claro que se cambiará el criterio de “nivel teórico de contaminación” de los vehículos puesto que siempre ha sido objeto de protestas y de quejas del sector y de las organizaciones de consumidores. La Fundación Corell, especializada en Movilidad, Medioambiente y Seguridad, reclamó en marzo de este año una revisión del etiquetado medioambiental “que tengan en cuenta todo tipo de emisiones y no únicamente las emisiones de NOx”.

Según un estudio realizado por OPUS-RSE, las emisiones de NOx (óxidos de nitrógeno), de los vehículos ECO y CERO son las más bajas, puesto que emiten, aproximadamente, un 68% menos que los vehículos con etiqueta C. Sin embargo, los vehículos híbridos con etiqueta CERO emiten diez veces más HC (hidrocarburos no quemados) y los ECO más del doble de PM (material particulado), que los vehículos C. Por su parte, las emisiones de CO (monóxido de carbono) son similares en los vehículos con estos tres tipos de etiquetas. Según Miguel Ángel Ochoa, miembro del Think Tank Movilidad y Presidente del Patronato de la Fundación Corell: “Estos datos deberían hacer recapacitar a las administraciones a la hora de diseñar planes, normas y actuaciones para una transición energética sostenible y medioambientalmente eficaz y saludable para las personas. Antes de imponer más limitaciones, es urgente revisar el sistema de etiquetaje. El establecimiento de planes para la reducción de emisiones contaminantes y la “descarbonización” contemplan calendarios a 10 y 30 años, cuando se hace necesario empezar ya con medidas en dicha dirección”.