Qué debes tener en cuenta para elegir las actividades extraescolares de tus hijos

La vuelta al cole ya es casi una realidad y otra vez surge la duda: ¿a qué actividad extraescolar apuntamos este curso al niño? La oferta es bastante amplia y variada, pero no por ello debemos copar el tiempo libre del pequeño con este tipo de actividades. Además de las que se ofrecen en los colegios a la hora de la comida, también están las que brindan sobre todo por las tardes en academias y otros centros formativos. Por eso, en las siguientes líneas recogemos algunos consejos de expertos para elegir las extraescolares más adecuadas según el carácter del niño y dentro sus gustos, pero sin perder de vista los beneficios que reportan, la cantidad idónea y a qué edades resultan más conveniente.

¿En qué debemos fijarnos los padres y madres para elegir las actividades extraescolares de nuestros hijos? Todos los expertos recomiendan lo mismo: la elección debe tomarse contando con la opinión del niño. “Es prioritario escoger la que más les guste y divierta, porque si el menor va con ganas e ilusión, aprenderá más”, aconseja Ana Isabel Obregón, la presidenta de la Asociación de Servicios de Actividades Extraescolares de Castilla y León.

Pero también debe escogerse aquella que favorezca su desarrollo y formación. Por eso, es importante tener en cuenta las características del niño y su carácter. “Es vital para seleccionar aquellas que le ayuden a adquirir nuevas habilidades de las que carece y le ayuden a dominar otras de las que disponga”, comentan desde la Asociación de Psicopedagogía de Euskadi (ApsidE). En este sentido, recomienda:

  • Para introvertidos, tímidos o vergonzosos. Los deportes de equipo y actividades en grupo fomentan el trabajo en equipo, el respeto y la tolerancia. Y se aconsejan expresamente para menores introvertidos, tímidos o vergonzosos, ya que son idóneos para hacer amistades y vencer miedos y temores. También sirven de ayuda a aquellos que necesitan descargar tensiones. Aquí podemos incluir actividades como danza, teatro, fútbol, baloncesto…
  • Para hiperactivos y que les cueste controlar su impulsividad. Para ejercer el autocontrol, la autoconfianza y el desarrollo motor, las artes marciales o la natación son el deporte más adecuado. Es un excelente tratamiento contra la hiperactividad y la agresividad ayudando a descargar energía y dominar impulsos.
  • Para todos los niños en general y los más perezosos. Las actividades individuales resultan adecuadas para todos, independientemente de su carácter. Los más perezosos deberían plantearse participar en una de estas actividades.
  • Para los más inquietos y habladoresExponer a los niños a un segundo idioma de manera precoz ayuda a que adquieran dos idiomas con más facilidad y les resultará más sencillo aprender una tercera y una cuarta lengua.
  • Para los un poco despistados o aquellos que les cueste mantener la atenciónEl ajedrez es muy recomendable, ya que ayuda a los pequeños a adquirir una mayor capacidad de razonamiento y desarrollo de la memoria, ayudando a tomar decisiones asumiendo errores y aciertos.
  • Para los que tienen gusto por la estética y capacidad de superación. Las actividades de carácter artístico favorecen la creatividad, la imaginación y el gusto por la estética y la capacidad de superación.

Beneficios de las actividades escolares

En nuestro país, según el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), más del 70 % de los alumnos de Primaria y más del 60 % de los de Secundaria realizan alguna actividad extraescolar después del colegio.

Acuden a clases de inglés como refuerzo del aprendizaje en el aula o, simplemente, para adquirir más nivel; en teatro o pintura desarrollan capacidades creativas que, en las asignaturas de plástica o literatura por falta de tiempo, no se abordan en profundidad; al hacer deporte o bailar están más activos físicamente; en talleres de cocina o tareas domésticas se hacen con prácticas para la vida adulta; y en actividades extraescolares más originales relacionadas con la tecnología (robótica, construcción de drones, diseño de videojuegos), van adquiriendo competencias y habilidades como resolución de problemas o trabajo en equipo.

Todas las actividades extraescolares suman. Además de divertidas y entretenidas -los niños aprenden jugando-, mejoran la salud y ayudan a la socialización en grupos pequeños o a saber organizarse, por ejemplo. Y por supuesto, tienen unos impactos significativos, pero moderados, tanto sobre el rendimiento académico como sobre las habilidades sociales y psicoemocionales de los alumnos: sus participantes ganan dos meses de progreso académico y dos meses y medio en el caso de los niños más vulnerables.

Así se pone de manifiesto en un estudio llevado a cabo por la Fundación Jaume Bofill y el Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas en 2016. En concreto, los programas de aprendizajes formales (aquellos que combinan actividades de ocio educativo, como deportivas, artísticas o lúdicas, con contenidos formativos, principalmente de refuerzo escolar) suponen un mayor efecto sobre los resultados escolares, mientras que las actividades artísticas y deportivas inciden positivamente en la mejora de actitudes y habilidades sociales.

¿Qué beneficios aportan las actividades extraescolares? Según las investigaciones revisadas para el estudio citado firmado por Sheila González:

  • Aumentan el rendimiento escolar. Contribuye a disminuir el abandono escolar (no pasa en las actividades artísticas) y, con los programas de aprendizajes formales, los alumnos se esmeran en hacer los deberes.
  • Mejoran la lectura y las matemáticas, pero también las ciencias o lengua. El impacto efectivo sobre la lectura y las matemáticas es común a todo tipo de extraescolar, aunque en mayor medida en las de aprendizajes formales.
  • Predisponen al aprendizaje. Estas actividades propician actitudes más positivas hacia la escuela y una motivación académica más elevada, además de reducir el absentismo escolar.
  • Incrementan las expectativas formativas de los alumnos. Entre quienes participan en actividades extracurriculares aumentan las expectativas formativas en la etapa de educación postobligatoria.
  • Desarrollan varias competencias psicoemocionales. Mejoran la autopercepción, reducen los comportamientos negativos, incrementan la autoestima y disminuyen el consumo de drogas u otros comportamientos de riesgo.
  • Trabajan las competencias sociales. El impacto es positivo sobre las habilidades comunicativas y el pensamiento creativo, especialmente en el caso de los programas artísticos.

Pero la efectividad de las actividades extraescolares no siempre es constante, apuntan desde la Asociación de Psicopedagogía de Euskadi (ApsidE). Todo dependerá de su contexto de aplicación, de sus características, así como del perfil de los niños y jóvenes a los que van dirigidas. Y es que también hay que tener en cuenta un informe de la OCDE recogido en ‘PISA in Focus’ sobre datos de 2006, sobre las clases extraescolares de asignaturas que ya estudian en el colegio. En él se señala que los alumnos de los países con mejor rendimiento medio en PISA emplean menos tiempo en clases extraescolares y particulares y pasan más tiempo en las clases normales del colegio que los alumnos de los países que sacaron peores resultados.

Ana Isabel Obregón, presidenta de la Asociación de Servicios de Actividades Extraescolares de Castilla y León que representa a 250 empresas, no solo repara en los beneficios que para los niños suponen estas actividades (“constituyen un enriquecimiento curricular para una educación más personalizada, de vanguardia, más adaptada a lo que el niño necesita o le gusta”), sino también en las posibilidades de conciliación que ofrecen a las familias.

Y lo sabe bien. Durante el primer curso de la pandemia Castilla y León fue la única comunidad autónoma en la que, por prudencia y razones sanitarias, no se permitió llevar a cabo ningún tipo de extraescolares ni complementarias en los centros educativos, lo que obligó a recurrir a los abuelos para que recogieran antes a sus nietos o a que muchas mujeres (mayoritariamente son ellas las que se encargan) no pudieran alargar su jornada laboral por tener que hacerlo ellas. “Nos lo pedían las AMPAS y los centros”, reconoce.